ALEBRIJES
En el primer lugar tenemos a la artesanía más votada por los
usuarios de México desconocido; estos singulares personajes a quienes, en el
pasado no se les llamaba alebrijes, sino simplemente figuras talladas. Según la
tradición, el término alebrije lo comenzó a utilizar la familia Linares de San
Martín Tilcajete, Oaxaca, muy famosa por sus piezas fantásticas elaboradas en
cartón. Pedro Linares, una persona de mucho talento, les dio el nombre de
alebrijes a estas artesanías inspirado en sus sueños. Se dice que una persona
constató que se vendía bien este tipo de trabajo y que gozaba de cierta
popularidad; entonces pensó hacerlos en madera pues el cartón tiene la
desventaja de un fácil deterioro y, sin duda, en madera durarían más. Desde
entonces su nombre permanece y con el tiempo no sólo hicieron estas figuras,
sino animales con muchos elementos imaginarios.
Existe otra versión en el poblado de San Antonio Arrazola,
Oaxaca, donde también se elabora este tipo de artesanía. Se cuenta que a
principios de los años 80 del siglo pasado Pedro Linares fue de visita con unos
familiares y les mostró algunos de sus alebrijes; un hombre llamado Manuel
Jiménez decidió elaborar seres fantásticos, propios de su cosmovisión, pero
tallados en madera y con el estilo propio de la artesanía del lugar. Sin duda,
de papel o de madera, los alebrijes se han vuelto un referente de Oaxaca y de
México.
BARRO NEGRO
Una vez más el estado de Oaxaca se convierte en el
protagonista de esta lista al ser poseedor de otra de las artesanías más
representativas de nuestro país: el barro negro, artesanía de belleza única.
El barro negro se comenzó a trabajar en la región desde
tiempos precolombinos. Se sabe que se atribuye a los zapotecos, y más tarde los
mixtecos, habitantes de los valles centrales de Oaxaca. Durante esa época
hacían maravillas con el abundante lodo de donde era extraído el material para
la elaboración de vasijas, ollas y demás figurillas.
Ya en el siglo XX, en los años 50, una mujer llamada Doña
Rosa, le dio gran impulso al barro negro en su taller ubicado en el poblado de
San Bartolo Coyotepec, Oaxaca (16 km al sur de la capital oaxaqueña). En este
sitio, Doña Rosa descubrió que podía cambiar el color y el brillo del barro
mediante una técnica del cocimiento, para la cual se emplea un horno de dos
bocas que en determinado momento se cierran para reducir el oxígeno, ya que si
se utilizara un horno común y corriente la pieza obtendría un color rojizo. A
este proceso de quema se le llama "Reducción de atmósferas"
(utilizada desde la época prehispánica) debido a que ocurre una reacción física
contraria a la oxidación. Las piezas de
barro se pulen y bruñen antes de quemarlas para dar como resultado las bellas y
populares artesanías que hoy conocemos y que le han dado fama al estado de
Oaxaca.
TALAVERA POBLANA
El origen de este arte es aún incierto, pues se dice que su
nombre se debe al parecido que tiene con el elaborado en la ciudad de Talavera
de la Reina, España. Sin embargo, y aunque la loza poblana se decora a
semejanza de la dicha ciudad, ello no basta para suponer que hayan sido
talaveranos los primeros loceros que llegaron a Puebla. Existe la posibilidad
de que fueran sevillanos, pues Sevilla fue punto de emigración hacia la Nueva
España y centro productor de loza y azulejería con influencia árabe.
Aunque la alfarería ya existía en México, el arte del
vidriado y esmaltado del barro llegó de España a finales del siglo XVI, y fue
en el año de 1589 cuando se comenzaron a establecer un buen número de maestros
loceros que encontraban en los valles de Puebla la materia prima necesaria para
producir cerámicas de buena calidad, lo que aumentó el auge de la ciudad como
centro productor de esta artesanía.
La talavera es de las pocas (o tal vez la única) artesanías
que cuentan con condiciones para reglamentar su oficio. Fue a mediados del
siglo XVII que el virrey creó un gremio de loceros y un reglamento en 1653, que
dictaba las condiciones requeridas para ser maestro del oficio, así como las
proporciones en que los barros debían ser mezclados, las normas a seguir para
el decorado y las cualidades y detalles de fabricación.
Cabe mencionar que las zonas geográficas de donde se obtiene
la materia prima para la elaboración del talavera, están protegidas y que esta
artesanía es poseedora de la Denominación de Origen. Podemos decir que la
talavera se ha ganado el reconocimiento nacional e internacional no sólo por su
belleza que radica en su funcionalidad, sino en la calidad de sus productos.
REBOZO
La producción artesanal de esta tradicional prenda data del
año 1764, en Santa María del Río, San Luis Potosí, como necesidad de las
mujeres por tener una prenda para cubrir sus cabezas al entrar a los templos.
En este poblado opera, desde 1953, una escuela taller de
rebocería, a cargo del destacado artesano Felipe Acevedo; ahí es posible
observar el proceso completo de fabricación de la prenda que dura de 30 a 60
días en promedio y consta de 15 pasos, entre los que está el hervir o “atolar”
el hilo, asolearlo, amarrarlo en bola, teñirlo y urdirlo.
El rebozo se ha convertido en una prenda tan íntimamente
relacionada a nuestra cultura que se ha convertido en una de las básicas del
guardarropa de muchas mujeres mexicanas, sin importar su posición
socioeconómica. Tan intrínseco es el uso del rebozo que incluso se dice que las
mujeres de la región de Santa María del Río, particularmente las de origen otomí,
mojaban la punta de su rebozo en una fuente cuando recordaban a su novio.
Actualmente existen diversos centros de producción además de
Santa María del Río, en San Luis Potosí, como Tenancingo, en el Estado de
México; La Piedad, Michoacán; Santa Ana Chautenpan, Tlaxcala; y Moroleón,
Guanajuato.
A pesar de lo anterior, la producción de rebozos ha
atravesado por una severa crisis motivada por diversos factores como la poca
demanda y los elevados costos de producción. Por ello, personas e instituciones
han contribuido con acciones para conservar y valorar el arte y tradición de
esta hermosa artesanía que permite mantener vivas las costumbres de nuestros
antepasados, pero también el hecho de retomar esta prenda para el uso cotidiano
habla también de la elegancia en el vestir y del interés por hacer trascender
la cultura mexicana.
ARTE HUICHOL
No por ubicarse en el quinto lugar son menos importantes
pues, sin duda, las tablas de estambre (nierikas), uno de los objetos del arte
huichol, han sido los más exitosos tanto por sus diseños
"psicodélicos", inspirados en visiones producidas bajo los efectos
del peyote, como por las complejas y esotéricas representaciones simbólicas y
mitológicas. Sin embargo, las máscaras y figurillas cubiertas de chaquira, y
las cruces tejidas con estambre, también se han posicionado mundialmente por su
belleza y simbología contenidas. Las figurillas elaboradas con chaquira
representan deidades y animales sagrados; las cruces por su parte, son tejidas
con estambre tsikurite y constituyen importantes objetos rituales, aunque
también se elaboran con fines comerciales. Se trata de representaciones del
cosmos con sus cinco rumbos, es decir, los cuatro puntos cardinales y el
centro. Estas bellas artesanías las podemos encontrar principalmente en
Nayarit, el norte de Jalisco y algunas zonas de Zacatecas.
ÁRBOLES DE LA VIDA
En la sexta posición se ubican los famosos árboles de la
vida, oriundos de Metepec, Estado de México, una verdadera maravilla, incluso
para artistas y artesanos ya consagrados en territorios sumamente lejanos como
Europa, Asia y el Medio Oriente. Alguna vez, un amigo que se fue a radicar a
Roma me contó: “llevé conmigo un árbol de la vida, de esos de Metepec, y en
cuanto un compañero hindú lo vio -que es artista y ya ha expuesto en Japón y en
otras partes del mundo-, me dijo: “eso es una extraordinaria maravilla… es
increíble cómo sus creadores, tanto en pequeño como en gran formato, -porque
vaya que los he visto enormes-, siempre logran hacer que se vea perfectamente
plasmado el universo en el que viven los hombres: en un primer plano el árbol
sagrado, como símbolo de la vida, y emanando de él, infinidad de alegorías que
a todos nos hacen la vida más llevareda… ¡Son increíbles!”. Así pues, si viajas
por Toluca y sus fríos pero hermosos alrededores, no dejes de admirarlos.
¡Seguro querrás llevarte uno a casa.
SARAPE
De formato rectangular y gran colorido, esta vestimenta es
la poseedora del lugar número 7. Es típica de la ciudad de Saltillo y de sus
alrededores. Se sabe que su antecedente directo son aquellas prendas que lucían
las mujeres durante la época prehispánica y que eran elaboradas mediante un
telar de cintura. Con el tiempo, éstas fueron siendo hechas ya no de yute sino
de algodón y también dejándose de producir mediante ese rudimentario sistema
dando paso a su confección en modernos telares de trabajo industrial. Sin
embargo, y a pesar de ese notable cambio en su producción, lo cual le ha
permitido trascender más allá de nuestras fronteras, el sarape sigue
manteniendo su frescura y su utilidad sobre todo en ciertas épocas del año, cuando
comienza a hacer frío. ¡Cuando viajes al estado de Coahuila y visites su ciudad
capital no puedes dejar de adquirir uno.
PLATERÍA
Según la tradición, uno de los primeros obsequios que Hernán
Cortés recibió de parte del señor
Moctezuma, fue un par de discos hechos en oro y plata “con las imágenes
grabadas del sol y la luna en cada uno de ellos”. Efectivamente, ya desde
tiempos prehispánicos, los habitantes de las regiones occidente y sur del país
(los actuales estados de Michoacán, Oaxaca y Guerrero) dominaban a la
perfección las técnicas para dar vida en esos metales a maravillosas joyas
(aretes, collares, pendientes, bezotes, brazaletes, anillos, entre otras) que
sólo las clases altas podían lucir como símbolo de su poder y status.
Actualmente, uno de los mejores sitios para adquirir plata en México es Taxco,
en el estado de Guerrero. En este destino, considerado como Pueblo Mágico,
encontrarás infinidad de talleres y galerías donde se ofrecen los mejores
trabajos hechos en plata del mundo. No dejes de admirarlos, así como de visitar
el Museo Spratling, con una fantástica colección de objetos que ponen de
manifiesto la habilidad y el fino trabajo de los artistas plateros de Taxco.
TRABAJO EN BARRO
Desde la época prehispánica, las culturas que habitaron en
nuestro actual territorio eran ya todas unas expertas en el arte de trabajar la
arcilla, las arenas y diversos tipos de tierras “ligeras” que, mezcladas con el
agua, servían para crear magníficas piezas que, aun en nuestros días, siguen
sorprendiendo a propios y extraños en los diversos museos de México y el mundo
donde son orgullosamente exhibidas. Con el tiempo las antiguas técnicas
mesoamericanas del trabajo en barro como el pastillaje, el bruñido y el
esgrafiado se fueron perfeccionando hasta alcanzar ahora, (y desde el siglo
pasado) su mejor expresión en lugares como Dolores Hidalgo, Guanajuato, donde
en más de 500 talleres repartidos a todo lo largo y ancho del pueblo,
encontrarás la mejor loza de la región, ahora luciendo coloridas aplicaciones y
hasta esmaltados de gran calidad.
Durante tu viaje a este Pueblo Mágico, o a la región de
Puebla y Tlaxcala, donde también el trabajo en barro ha alcanzado niveles
excelsos, no dejes de adquirir todo tipo de ollas, jarras, jarrones y macetas
que lucirán perfectos en tu cocina, en el comedor o en cualquier rincón de tu
hogar
SOMBRERO DE CHARRO
Para cerrar este súper listado en el que nuestros usuarios
colaboraron, les presentamos al referente de México en el mundo: el sombrero de
charro, una curiosa mezcla prenda-accesorio-obra de arte- y complemento de toda
una vestimenta. Originalmente, los sombreros de charros, como su nombre lo
indica servía para que éstos pudieran protegerse del sol al supervisar la
elaboración de los diversos trabajos del campo en las haciendas. Durante el
siglo XIX, los sombreros, hechos básicamente de fibras, para su uso en eventos
especiales o algunas fiestas religiosas, tuvieron que ser transformados o
enriquecidos con ciertos toques que poco a poco fueron dando como resultado el
sombrero que hoy todos conocemos y cuya mejor expresión es aquella que lucen
los músicos de un mariachi. Algunos aterciopelados, y con ciertas aplicaciones
de cuerdas doradas o plateadas que, con su delicada colocación en los bordes y
cuerpo del sombrero, le dan un distintivo toque de estilo y elegancia… Quien ha
tenido oportunidad de viajar por el mundo y sin querer se encuentra un sombrero
de charro, inmediatamente recuerda, algunas veces con nostalgia y otras con
orgullo, el gran país que lo vio nacer y que lo aguarda a su regreso.















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